Probióticos: ¿Qué son y cómo elegirlos?
Respuesta corta
Los probióticos son microorganismos vivos, principalmente bacterias o levaduras, que se consumen en alimentos o suplementos. Se utilizan habitualmente para favorecer el equilibrio de las bacterias naturales del sistema digestivo, pero solo están autorizadas declaraciones de salud específicas. Consulta siempre a un profesional sanitario antes de iniciar cualquier suplemento.
Datos rápidos
- Los probióticos son bacterias o levaduras vivas presentes en ciertos alimentos y suplementos.
- Solo están autorizadas declaraciones de salud específicas para los probióticos en la UE.
- Los probióticos están disponibles en varias formas, como cápsulas, polvos y alimentos fermentados.
- Consulta a un profesional sanitario antes de usarlos si estás embarazada, en periodo de lactancia, tomas medicación o para niños.

¿Qué son?
Los probióticos son microorganismos vivos, normalmente bacterias o levaduras, que se consumen con la intención de mantener o restablecer un equilibrio microbiano en el organismo. Los géneros más comunes utilizados en suplementos y alimentos son Lactobacillus y Bifidobacterium, así como la levadura Saccharomyces boulardii. Estos microorganismos están presentes de forma natural en el tracto digestivo humano y en ciertos alimentos fermentados.
A menudo se conoce a los probióticos como bacterias “buenas” o “amigables”. Se encuentran en una variedad de alimentos como yogur, kéfir, chucrut, kimchi, miso y tempeh, así como en suplementos alimenticios.
Los probióticos son microorganismos vivos que pueden encontrarse tanto en alimentos como en suplementos.
El término “probiótico” proviene de las palabras griegas “pro” (a favor de) y “bios” (vida), reflejando la idea de que estos microorganismos están destinados a contribuir a un ecosistema microbiano equilibrado.
Los probióticos se diferencian de otros microorganismos por su capacidad de sobrevivir al paso por el sistema digestivo y llegar al intestino en cantidad suficiente. No todas las bacterias o levaduras presentes en los alimentos se consideran probióticos; solo aquellas cepas que han sido identificadas y estudiadas específicamente por su capacidad de sobrevivir y mantenerse viables en el organismo humano se clasifican como tales.
Además de estar presentes en los alimentos, los probióticos se fabrican y venden como suplementos alimenticios en diversas formas, a menudo con cepas y concentraciones específicas indicadas en el envase. La diversidad de cepas y productos en el mercado refleja la complejidad del microbioma humano y la investigación en curso sobre el papel potencial de diferentes microorganismos.
Declaraciones de salud autorizadas

Dentro de la Unión Europea, solo están autorizadas declaraciones de salud específicas para los probióticos. Actualmente, no existen declaraciones de salud generales aprobadas para los probióticos en relación con el mantenimiento de la flora intestinal normal, la digestión o la función inmunitaria.
Cualquier producto probiótico que haga una declaración de salud debe utilizar exactamente el texto aprobado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y solo para la cepa y la condición específica para la que la declaración esté autorizada. Para la mayoría de las cepas probióticas, actualmente no hay declaraciones de salud autorizadas.
El proceso para autorizar una declaración de salud implica una rigurosa evaluación científica, incluidos estudios en humanos que demuestren un efecto fisiológico claro y beneficioso.
Los consumidores deben saber que la presencia del término “probiótico” en una etiqueta no implica ningún beneficio de salud específico, a menos que dicho beneficio esté explícitamente indicado y autorizado. El marco regulatorio está diseñado para proteger a los consumidores de declaraciones engañosas y garantizar que cualquier información relacionada con la salud se base en pruebas científicas sólidas.
Solo pueden utilizarse declaraciones de salud específicas y autorizadas para los probióticos en la UE.
Limitaciones clave
- Ningún suplemento o alimento probiótico debe utilizarse como sustituto de una dieta variada y equilibrada.
- Las respuestas individuales a los probióticos pueden variar, y los efectos de una cepa no pueden asumirse para otra.
- La evidencia científica de muchos de los efectos atribuidos a los probióticos aún está en revisión, y la mayoría de las declaraciones no están autorizadas.
Es importante entender que los probióticos se regulan como alimentos o complementos alimenticios, no como medicamentos. Esto significa que no están sujetos a los mismos controles estrictos de eficacia y seguridad que los productos farmacéuticos.
Los efectos de los probióticos dependen en gran medida de la cepa. Incluso dentro de la misma especie, diferentes cepas pueden tener propiedades y usos potenciales distintos. Por ejemplo, Lactobacillus rhamnosus GG y Lactobacillus rhamnosus GR-1 son genéticamente diferentes y pueden no tener los mismos efectos en el organismo.
Además, el microbioma humano es complejo y está influido por factores como la dieta, la edad, la genética y el entorno. Esta complejidad implica que el impacto del consumo de probióticos puede variar mucho entre personas.
No se debe confiar en los probióticos como medio principal para mantener la salud. Más bien, pueden considerarse como un componente dentro de un enfoque más amplio del bienestar que incluya una dieta equilibrada, actividad física regular y otros hábitos saludables.
Formas y alternativas

Los probióticos están disponibles en varias formas, cada una con sus propias características. La elección puede depender de las preferencias personales, restricciones dietéticas o características específicas del producto.
| Forma | Ejemplos comunes | Uso habitual | Conservación |
|---|---|---|---|
| Cápsulas/Comprimidos | Suplementos con cepas dosificadas | Vía oral, diaria o según indicación | Temperatura ambiente o refrigerado |
| Polvos | Mezclas de una o varias cepas | Mezclados con agua o alimentos | A menudo refrigerado |
| Alimentos fermentados | Yogur, kéfir, chucrut, kimchi, miso | Como parte de las comidas | Refrigerado |
| Masticables/Líquidos | Suplementos infantiles, bebidas | Vía oral | Varía |
Las cápsulas y comprimidos son de las formas más habituales de suplementos probióticos. Son cómodos, portátiles y suelen contener cepas y concentraciones específicas, lo que puede ser importante para quienes buscan un perfil concreto. Algunas cápsulas cuentan con recubrimientos entéricos para ayudar a que los microorganismos sobrevivan al ambiente ácido del estómago y lleguen al intestino.
Los probióticos en polvo suelen mezclarse con agua, zumo o alimentos. Esta forma puede ser preferida por personas con dificultad para tragar pastillas o que desean ajustar la dosis de manera más flexible. Los polvos también pueden usarse en fórmulas infantiles o como aditivos en ciertos alimentos.
Los alimentos fermentados son una fuente tradicional de microorganismos vivos. Los tipos y cantidades de microorganismos en estos alimentos pueden variar mucho según el método de preparación, almacenamiento y otros factores. No todos los alimentos fermentados contienen probióticos vivos en el momento del consumo, ya que algunos pueden estar pasteurizados o procesados de forma que se reduce el número de organismos viables.
Las tabletas masticables y las formulaciones líquidas suelen estar dirigidas a niños o personas que prefieren no tomar cápsulas. También existen bebidas probióticas, que pueden contener azúcares o aromas añadidos.
Entre las alternativas a los probióticos se encuentran los prebióticos y los simbióticos. Los prebióticos son componentes alimentarios no digeribles, como ciertas fibras, que sirven de alimento para los microorganismos beneficiosos del intestino. Los simbióticos combinan probióticos y prebióticos, con el objetivo de favorecer la supervivencia y actividad de las cepas añadidas.
Es importante tener en cuenta que la estabilidad y viabilidad de los probióticos pueden verse afectadas por factores como la temperatura, la humedad y la exposición a la luz. Algunos productos requieren refrigeración para mantener su potencia, mientras que otros están formulados para ser estables a temperatura ambiente. Consulta siempre las instrucciones del fabricante sobre la conservación.
Cómo elegir
Al seleccionar un producto probiótico, ten en cuenta los siguientes factores:
- Especificidad de la cepa: Los efectos de los probióticos dependen de la cepa. Revisa la etiqueta para conocer la(s) cepa(s) exacta(s) incluidas.
- Unidades formadoras de colonias (UFC): Indica el número de microorganismos vivos por dosis. Los productos suelen oscilar entre 1.000 millones y 50.000 millones de UFC por toma.
- Forma del producto: Elige una forma que se adapte a tu estilo de vida y necesidades dietéticas (ver tabla anterior).
- Requisitos de conservación: Algunos probióticos requieren refrigeración, mientras que otros son estables a temperatura ambiente. Sigue las indicaciones del fabricante.
- Calidad y certificación: Busca productos que hayan sido analizados por organismos independientes para verificar su calidad y pureza.
Al comparar productos, revisa la cepa, el recuento de UFC, la fecha de caducidad y las necesidades de conservación. Si tienes restricciones dietéticas, comprueba la presencia de alérgenos o ingredientes de origen animal.
Algunos productos pueden contener ingredientes adicionales como prebióticos (inulina, fructooligosacáridos), aromas o edulcorantes. Si tienes sensibilidades o alergias, lee detenidamente la lista de ingredientes.
También es recomendable tener en cuenta la reputación del fabricante y si el producto ha sido sometido a pruebas de terceros para verificar su potencia y pureza. Las certificaciones de organismos reconocidos pueden aportar una garantía adicional de calidad.
Las etiquetas deben indicar claramente el género, la especie y la cepa de cada microorganismo, así como el número de organismos vivos garantizados en el momento del consumo (no solo en el momento de fabricación). Algunos productos indican el recuento de UFC por toma, mientras que otros lo especifican por cápsula o por gramo.
Las fechas de caducidad son importantes, ya que la viabilidad de los probióticos disminuye con el tiempo. Utilizar los productos antes de la fecha de caducidad ayuda a asegurar que consumes el número previsto de microorganismos vivos.
Dosis y uso

No existe una ingesta diaria universalmente recomendada para los probióticos. La dosis varía según el producto, las cepas utilizadas y el uso previsto. La mayoría de los suplementos aportan entre 1.000 millones y 20.000 millones de UFC por toma, aunque algunos productos ofrecen cantidades superiores.
- Sigue las instrucciones del fabricante para la dosis y la conservación.
- Los probióticos suelen tomarse con alimentos, pero algunos productos pueden recomendar tomarlos en ayunas. Consulta la etiqueta para más información.
- La constancia es importante; el uso regular puede ser necesario para mantener la presencia de cultivos vivos.
Consulta a un profesional sanitario antes de comenzar cualquier suplemento, especialmente en el caso de niños, personas embarazadas o en periodo de lactancia, o si tomas medicación.
El momento de la toma puede influir en la supervivencia de los microorganismos. Algunos estudios sugieren que tomar probióticos con una comida o poco antes puede ayudar a protegerlos del ácido gástrico, aumentando la probabilidad de que lleguen vivos al intestino. Sin embargo, las recomendaciones varían según el producto y la cepa.
Es importante utilizar el producto según las indicaciones y no exceder la dosis recomendada. Dosis más altas no necesariamente producen mayores efectos, y la seguridad de dosis muy elevadas no está establecida para todas las cepas.
En el caso de los probióticos en forma de alimentos fermentados, el tamaño de la ración y el contenido de microorganismos pueden variar mucho. A diferencia de los suplementos, los alimentos pueden no aportar una dosis estandarizada, y el número de organismos vivos puede disminuir con el tiempo o el procesado.
Los probióticos a veces se utilizan durante periodos limitados (como en viajes o tras el uso de antibióticos), pero también es común su uso a largo plazo. La duración debe basarse en las necesidades individuales y el consejo profesional.
Seguridad, interacciones y grupos de riesgo
Los probióticos se consideran generalmente seguros para adultos sanos cuando se usan según las indicaciones. Sin embargo, ciertos grupos deben tener precaución:
- Las personas embarazadas o en periodo de lactancia deben consultar a un profesional sanitario antes de usar probióticos.
- Los niños solo deben usar probióticos bajo supervisión de un profesional sanitario.
- Algunos probióticos pueden interactuar con medicamentos u otros suplementos. Informa siempre a tu profesional sanitario sobre todos los productos que tomas.
Los efectos secundarios son poco frecuentes, pero pueden incluir molestias digestivas leves como gases o hinchazón, especialmente al comenzar el uso. Si experimentas síntomas persistentes o graves, suspende el uso y consulta a un profesional sanitario.
Estos casos son poco habituales, pero subrayan la importancia de la orientación profesional en grupos de riesgo.
Los suplementos probióticos también pueden contener alérgenos como lácteos, soja o gluten, según el proceso de fabricación. Las personas con alergias o intolerancias alimentarias deben revisar cuidadosamente las etiquetas.
La seguridad de los probióticos durante el embarazo y la lactancia no está completamente establecida para todas las cepas. Aunque algunos productos están dirigidos a estos grupos, es fundamental consultar a un profesional sanitario antes de usarlos.
Las interacciones entre probióticos y medicamentos no están bien documentadas, pero existe la posibilidad de que ciertas cepas afecten la absorción o el metabolismo de fármacos. Informa siempre a tu profesional sanitario sobre cualquier suplemento que tomes.
Una conservación adecuada es importante para mantener la seguridad y eficacia de los productos probióticos. La exposición al calor, la humedad o la luz puede reducir el número de organismos viables y aumentar el riesgo de deterioro.
Regulación y etiquetado
Los probióticos se regulan como alimentos o complementos alimenticios en la Unión Europea y en muchas otras regiones. Esto significa que deben cumplir con las normas de seguridad alimentaria, incluyendo requisitos de etiquetado, higiene y control de calidad.
Las etiquetas deben reflejar con precisión el contenido del producto, incluyendo el género, la especie y la cepa de cada microorganismo, el número de organismos vivos al final de la vida útil, las condiciones recomendadas de conservación y la presencia de alérgenos.
Los fabricantes son responsables de garantizar que sus productos sean seguros y que cualquier declaración realizada sea veraz y no engañosa. El uso del término “probiótico” está regulado y, en algunos países, puede no estar permitido en las etiquetas salvo que esté respaldado por declaraciones de salud autorizadas.
Los consumidores pueden buscar certificaciones o sellos de organismos independientes, que pueden indicar que el producto ha sido analizado en cuanto a calidad y pureza. Sin embargo, estas certificaciones son voluntarias y no garantizan la eficacia.
Se recomienda adquirir productos probióticos en fuentes de confianza y desconfiar de aquellos que hagan declaraciones no fundamentadas o exageradas.
Conservación y vida útil
La viabilidad de los probióticos depende de una conservación adecuada. Muchas cepas probióticas son sensibles al calor, la humedad y el oxígeno, lo que puede reducir su número con el tiempo.
Algunos productos requieren refrigeración para mantener su potencia, mientras que otros están formulados para ser estables a temperatura ambiente. Sigue siempre las instrucciones del fabricante para asegurarte de consumir el número previsto de microorganismos vivos.
Comprueba la fecha de caducidad antes de usar el producto. El número de organismos vivos puede disminuir a medida que se acerca o supera la fecha de caducidad, lo que puede reducir su eficacia.
Una conservación inadecuada, como dejar el producto en un coche caliente o a la luz directa del sol, puede acelerar la pérdida de viabilidad. Si el producto presenta un olor, aspecto o textura inusual, no debe consumirse.
Seguridad y precauciones
Los probióticos se consideran generalmente seguros para adultos sanos cuando se usan según las indicaciones. Sin embargo, las personas con el sistema inmunitario debilitado, embarazadas o en periodo de lactancia, niños y quienes toman medicación deben consultar a un profesional sanitario antes de usarlos. Los probióticos pueden causar síntomas digestivos leves como gases o hinchazón, especialmente al inicio. Si experimentas síntomas persistentes o graves, suspende el uso y busca consejo médico. Sigue siempre las instrucciones del fabricante sobre la dosis y la conservación.
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Preguntas frecuentes
¿Qué son los probióticos?
Los probióticos son microorganismos vivos, como bacterias o levaduras, que se consumen en alimentos o suplementos. Están destinados a ayudar a mantener un entorno microbiano equilibrado en el organismo.
¿Son los probióticos seguros para todo el mundo?
Los probióticos se consideran generalmente seguros para adultos sanos.
¿Pueden los probióticos tratar o curar enfermedades?
No. Solo pueden utilizarse declaraciones de salud específicas y autorizadas para determinadas cepas según la normativa de la UE.
¿En qué formas se presentan los probióticos?
Los probióticos están disponibles en cápsulas, comprimidos, polvos, masticables, líquidos y en alimentos fermentados como yogur, kéfir y chucrut.
¿Cómo debo elegir un suplemento probiótico?
Ten en cuenta las cepas específicas, el recuento de UFC, la forma del producto, los requisitos de conservación y las certificaciones de calidad. Revisa siempre la etiqueta y consulta a un profesional sanitario si tienes dudas.
Fuentes
- EFSA: definition and regulatory status of probiotics
- National food agency: safety and usage guidance
- Meta-analysis: variability in probiotic effects

