Vitamina C en los alimentos: ¿dónde se encuentra?
Respuesta corta
Los estudios disponibles examinan relaciones entre la ingesta de vitamina C y resultados específicos, pero no ofrecen una lista de alimentos ricos en vitamina C ni cantidades diarias recomendadas. Sus resultados describen relaciones observadas en los grupos estudiados y no establecen una relación de causa y efecto.
Datos rápidos
- EPIC-Norfolk estudió la ingesta de vitamina C y el rendimiento físico en más de 5.000 adultos.
- En mujeres, se observaron relaciones entre ciertos grupos de ingesta y la velocidad al caminar o la prueba de levantarse de una silla; en hombres, no.
- El estudio TEDDY siguió a 8.478 niños y no encontró una relación consistente con los resultados estudiados.
- Ninguno de los estudios ofrece una lista de alimentos ni una recomendación diaria.

Vitamina C procedente de los alimentos: lo esencial
Esta página trata sobre la vitamina C que se obtiene a través de los alimentos. Las fuentes disponibles no ofrecen información nutricional general, como qué alimentos contienen vitamina C, cuánta hay en ellos o cuánta necesita una persona al día. Por eso, aquí no se incluyen ejemplos ni cantidades de ese tipo.
Un estudio de 2026 examinó la vitamina C en la alimentación de más de 5.000 participantes de entre 48 y 92 años de la cohorte EPIC-Norfolk. Los investigadores analizaron la relación entre la ingesta declarada de vitamina C y dos medidas del rendimiento físico: la velocidad al caminar y el tiempo necesario para levantarse cinco veces de una silla. El estudio fue transversal: las mediciones se utilizaron para examinar relaciones, no para determinar sus causas. El estudio de la cohorte EPIC-Norfolk
Los resultados relativos a la ingesta de vitamina C fueron distintos en mujeres y hombres. En comparación con el grupo de menor ingesta, las mujeres de ciertos grupos con una ingesta declarada mayor caminaron más rápido en la prueba o tardaron menos en la prueba de la silla. En los hombres no se encontraron relaciones entre la ingesta alimentaria y estas mediciones. Son hallazgos de este grupo de estudio concreto; no demuestran una relación de causa y efecto ni constituyen una pauta alimentaria general. Los resultados del estudio EPIC-Norfolk
Un segundo estudio, publicado en 2026, examinó la ingesta de vitamina C de 8.478 niños participantes en el estudio TEDDY. Los investigadores siguieron a los participantes y examinaron posibles relaciones con la autoinmunidad de los islotes pancreáticos y la diabetes tipo 1. Concluyeron que la ingesta de vitamina C no se relacionaba de manera consistente con la autoinmunidad de los islotes ni con el desarrollo de diabetes tipo 1. Por tanto, este estudio no permite hacer afirmaciones generales sobre la vitamina C procedente de los alimentos más allá de las relaciones y el grupo investigados. El estudio TEDDY sobre la ingesta de vitamina C
Las fuentes de investigación disponibles no aclaran cuáles son, en general, las principales fuentes alimentarias de vitamina C, cuánto contienen determinados productos ni qué aconseja al respecto Voedingscentrum. Por ello, estas fuentes no permiten ofrecer una lista de alimentos, cantidades por ración ni una cantidad diaria recomendada. Los estudios aquí descritos tratan de relaciones examinadas en grupos concretos de participantes; sus resultados no son consejos alimentarios. Estudio EPIC-Norfolk Estudio TEDDY
Qué muestran los estudios sobre la ingesta de vitamina C
El análisis formó parte del estudio TEDDY (Environmental Determinants of Diabetes in the Young) e incluyó a 8.478 niños. Durante la infancia se hizo un seguimiento periódico de su alimentación y de los autoanticuerpos pertinentes. Los investigadores examinaron las relaciones entre la ingesta de vitamina C, la aparición de autoinmunidad de los islotes pancreáticos (IA) y la progresión a diabetes tipo 1. La publicación sobre el estudio TEDDY describe los resultados como no consistentes.

¿Qué se investigó?
La ingesta de vitamina C se evaluó durante la infancia mediante métodos específicos para cada edad. La ingesta media fue de 60,7 mg por 1.000 kilocalorías, con una desviación estándar de 38,8. En total, 777 niños desarrollaron autoinmunidad de los islotes pancreáticos. En 292 niños, IAA fue el primer autoanticuerpo y, en 337, lo fue GADA. De los niños con IA, 319, es decir, el 41,0 %, desarrollaron posteriormente diabetes tipo 1. Estos son resultados del grupo estudiado; por sí solos no indican qué significa la ingesta de vitamina C para un niño concreto. La publicación del estudio TEDDY recoge estas cifras y características.
Por qué los hallazgos no muestran una relación inequívoca
Se observó una relación entre una mayor ingesta de vitamina C y un mayor riesgo de autoinmunidad en la que IAA fue el primer autoanticuerpo: por cada aumento de 10 mg por 1.000 kilocalorías, la razón de riesgos instantáneos ajustada fue de 1,04, con un intervalo de confianza del 95 % de 1,00 a 1,07. El patrón fue distinto cuando GADA fue el primer autoanticuerpo. Tanto el grupo de menor ingesta como el de mayor ingesta presentaron un riesgo más alto que el grupo intermedio. Las razones de riesgos instantáneos comunicadas fueron de 1,65 y 1,42, respectivamente. Los análisis de sensibilidad respaldaron los análisis principales y apuntaron a posibles relaciones no lineales entre la ingesta de vitamina C y los resultados relativos a la IA. El estudio presenta estos análisis y estimaciones.
Por tanto, los resultados variaron según qué autoanticuerpo se detectó primero y cómo se compararon los grupos de ingesta. Además, los investigadores concluyeron que la ingesta de vitamina C no se relacionaba de manera consistente con la autoinmunidad de los islotes pancreáticos ni con la progresión a diabetes tipo 1. Los hallazgos describen relaciones en un grupo concreto de niños estudiados y no establecen una causa. Los autores resumieron su conclusión como una relación no consistente.
¿Qué significa esto para la vitamina C procedente de los alimentos?
Este estudio examinó la ingesta de vitamina C, pero no permite extraer una conclusión inequívoca sobre un efecto causal en los resultados investigados. Por tanto, sus resultados no justifican afirmar, basándose en la ingesta de vitamina C, que esta impida o cause la autoinmunidad de los islotes pancreáticos o la diabetes tipo 1. Tampoco ofrecen consejos alimentarios individuales. La conclusión es más limitada: en el estudio TEDDY se observaron algunas relaciones, pero no fueron consistentes. El estudio TEDDY.
Ingesta de vitamina C y rendimiento físico
¿Puede la vitamina C procedente de los alimentos estar relacionada con la fuerza muscular o el rendimiento físico? Un análisis transversal de más de 5.000 participantes en el estudio EPIC-Norfolk examinó esta cuestión en adultos de entre 48 y 92 años. Los investigadores analizaron tanto la vitamina C en el plasma sanguíneo como la ingesta alimentaria estimada. Compararon esos datos con mediciones de la fuerza de prensión manual, la velocidad al caminar y el tiempo necesario para levantarse cinco veces de una silla. El estudio con participantes de EPIC-Norfolk comunicó distintas relaciones según el sexo, la medida de vitamina C y la prueba de rendimiento.
¿Qué se midió en el estudio?
Los investigadores clasificaron a los participantes según sus niveles de vitamina C en plasma y su ingesta alimentaria. Después examinaron cómo se relacionaban esos datos con tres resultados: la fuerza de prensión manual, la velocidad al caminar y el tiempo necesario para levantarse cinco veces de una silla. Los análisis tuvieron en cuenta diversos factores relacionados con el estilo de vida, la biología, la salud y la alimentación. Como el estudio fue transversal, se compararon los niveles de vitamina C y el rendimiento en una misma evaluación, en lugar de seguir a los participantes durante un período prolongado. La descripción del análisis y de los resultados estudiados recoge este diseño.
Las relaciones observadas variaron según el resultado
En las mujeres, un nivel plasmático óptimo, comparado con uno bajo, se relacionó con una mayor fuerza de prensión manual en proporción a la altura, una mayor velocidad al caminar y un menor tiempo en la prueba de levantarse de una silla. Las diferencias comunicadas fueron, respectivamente, de +0,54 kg/m² para la fuerza de prensión manual, +0,11 m/s para la velocidad al caminar y −1,03 segundos para la prueba de la silla. En los hombres con un nivel plasmático óptimo, la velocidad al caminar y el tiempo en la prueba de la silla también fueron más favorables que en los hombres con un nivel bajo: +0,05 m/s y −0,71 segundos. En los hombres no se comunicó una relación equivalente para la fuerza de prensión manual. Los resultados por nivel plasmático y sexo muestran que los resultados no fueron iguales en todas las mediciones.
La ingesta alimentaria tampoco mostró un patrón uniforme. En las mujeres, ciertos grupos de ingesta intermedia y el grupo de mayor ingesta se relacionaron con una mayor velocidad al caminar que el grupo de menor ingesta. En la prueba de la silla se observaron relaciones en mujeres para los grupos de ingesta cuarto y quinto. En los hombres, el estudio no encontró relaciones entre la ingesta alimentaria de vitamina C y las medidas de rendimiento examinadas. La comparación entre grupos de ingesta alimentaria subraya que los resultados variaron según el sexo y la medida examinada.
Una asociación no es una relación de causa y efecto
Estos hallazgos muestran asociaciones, pero no demuestran que consumir más vitamina C a través de los alimentos mejore la fuerza muscular o el rendimiento físico. Un estudio transversal no puede determinar qué factor apareció primero y, aun después de ajustar los análisis por diversas características, es necesario interpretar los resultados con cautela. Los propios investigadores señalan que hacen falta estudios longitudinales y de intervención para seguir evaluando los hallazgos. El estudio menciona expresamente la necesidad de más investigación.
Por tanto, para quien busque información sobre la vitamina C en los alimentos, este estudio ofrece un indicio observacional, no un consejo alimentario ni una prueba de un efecto. Los resultados difieren entre los niveles plasmáticos y la ingesta alimentaria, así como entre hombres y mujeres; además, no todos los resultados examinados se relacionaron con la ingesta de vitamina C. Por sí solo, el estudio no permite recomendar una cantidad de vitamina C con vistas a la fuerza muscular o el rendimiento. Los hallazgos comunicados y las limitaciones del diseño del estudio exigen esta conclusión prudente.
Cómo interpretar los hallazgos
Los dos estudios examinan relaciones entre la ingesta de vitamina C y distintos resultados, pero plantean preguntas diferentes. Ninguno es un estudio de intervención en el que se asignara aleatoriamente a los participantes una cantidad adicional de vitamina C procedente de los alimentos. Por tanto, los resultados no demuestran por sí solos que una mayor ingesta cause un resultado determinado. Tampoco ofrecen una base directa para recomendar aumentar la ingesta.

En el estudio EPIC-Norfolk se analizaron datos de más de 5.000 participantes de entre 48 y 92 años. Los investigadores examinaron tanto la ingesta alimentaria de vitamina C como los niveles de vitamina C en plasma en relación con la fuerza muscular y el rendimiento físico. Esta distinción es importante: una concentración medida en sangre y una ingesta alimentaria declarada son indicadores diferentes. En las mujeres, ciertos grupos de ingesta alimentaria, comparados con el grupo de menor ingesta, se asociaron con una mayor velocidad al caminar o un menor tiempo en la prueba de la silla. En los hombres no se encontraron relaciones con la ingesta alimentaria. En cuanto al nivel plasmático, el estudio sí comunicó relaciones con determinadas medidas de rendimiento tanto en hombres como en mujeres. Dado que el estudio fue transversal, en este análisis la ingesta, los niveles plasmáticos y el rendimiento no se utilizaron para establecer una secuencia causal. Los autores señalan que hacen falta estudios longitudinales y de intervención. (Estudio EPIC-Norfolk)
La pregunta de investigación se refería a las relaciones entre la ingesta de vitamina C y la autoinmunidad de los islotes pancreáticos o la diabetes tipo 1. Los resultados no fueron inequívocos: una mayor ingesta se relacionó con una mayor probabilidad de un tipo de autoinmunidad, mientras que, para otro tipo, tanto el grupo de menor ingesta como el de mayor ingesta presentaron una probabilidad más alta que el grupo intermedio. Los autores concluyeron que la ingesta de vitamina C no se relacionaba de manera consistente con la autoinmunidad ni con la progresión a diabetes tipo 1. Por tanto, estos hallazgos no responden a la misma pregunta que el estudio EPIC-Norfolk, que examinó el rendimiento físico. (Estudio TEDDY)
- Los estudios examinaron grupos y resultados diferentes, y utilizaron distintas formas de evaluar la vitamina C; por ello, sus resultados no son directamente comparables. (Estudio EPIC-Norfolk; Estudio TEDDY)
- Una relación observada no equivale a demostrar que la vitamina C procedente de los alimentos causó el resultado medido. Por tanto, los estudios no respaldan ninguna conclusión general sobre el efecto de consumir vitamina C adicional a través de los alimentos. (Estudio EPIC-Norfolk; Estudio TEDDY)
Lo que las fuentes no responden
Los estudios disponibles tratan sobre asociaciones entre la vitamina C y los resultados examinados; no ofrecen una visión práctica de la vitamina C en los alimentos. Por tanto, no responden qué alimentos son ricos en vitamina C, cuánta vitamina C contiene cada producto ni cómo pueden compararse esos valores. Tampoco indican cuánta vitamina C debería tomar una persona al día. Quien busque información sobre la vitamina C en los alimentos o un resumen de las ingestas recomendadas no encontrará esos datos en estas dos fuentes. El estudio EPIC-Norfolk y el estudio TEDDY no son tablas de composición nutricional ni directrices para este fin.
El estudio EPIC-Norfolk examinó las asociaciones entre la vitamina C de la dieta y del plasma, por un lado, y la fuerza muscular y el rendimiento físico, por otro. El análisis incluyó a más de 5.000 participantes de entre 48 y 92 años. Los resultados describen asociaciones dentro de ese estudio de cohortes; no ofrecen una lista de alimentos, raciones o contenidos de vitamina C por producto. Además, los autores señalan que se necesitan estudios longitudinales y de intervención para respaldar los hallazgos. Por tanto, el estudio no responde qué elecciones alimentarias concretas corresponden a una determinada ingesta de vitamina C. Fuente: estudio EPIC-Norfolk.
El estudio TEDDY describe la ingesta de vitamina C en niños en el marco de una investigación sobre asociaciones con los resultados examinados. Los datos de ingesta y los análisis comunicados forman parte de ese estudio; no constituyen una lista general de composición nutricional ni una recomendación para los lectores. Esta fuente tampoco ofrece un resumen de productos con su contenido de vitamina C ni compara métodos de preparación. Fuente: estudio TEDDY.
- Alimentos: las fuentes no ofrecen una lista fundamentada de productos ricos en vitamina C.
- Cantidades y valores nutricionales: no proporcionan valores por producto o ración con los que el lector pueda calcular la ingesta de vitamina C procedente de cada alimento.
- Ingestas recomendadas: los estudios no establecen una recomendación diaria.
- Preparación y conservación: ninguna de las dos fuentes compara métodos de preparación o conservación ni describe sus efectos sobre la vitamina C de los alimentos.
Por eso no se ofrece aquí una lista de productos, un cálculo de raciones ni consejos alimentarios. El alcance de estas fuentes es limitado: los dos estudios presentan resultados de investigación sobre asociaciones específicas, pero no responden qué alimentos aportan vitamina C, cuánta contiene un producto ni cuál es la mejor manera de preparar o conservar los alimentos. Para responder a esas preguntas se necesitan otras fuentes adecuadas sobre alimentación. EPIC-Norfolk; TEDDY.
Declaraciones de propiedades saludables autorizadas sobre la vitamina C
Los artículos de investigación disponibles tratan sobre asociaciones entre la vitamina C y determinados resultados estudiados; no proporcionan las formulaciones oficiales ni las condiciones de uso de las declaraciones de propiedades saludables de la UE. Por tanto, los resultados de un estudio no equivalen a una declaración autorizada. El estudio EPIC-Norfolk examinó, por ejemplo, las asociaciones entre el estado de vitamina C y la ingesta alimentaria, por un lado, y la fuerza muscular y el rendimiento físico, por otro. Los autores subrayan que se necesitan estudios longitudinales y de intervención para respaldar los hallazgos. Por tanto, ese estudio no puede servir como fuente del texto oficial de una declaración ni de las condiciones en las que puede utilizarse.
El estudio examinó a más de 5.000 participantes de entre 48 y 92 años y utilizó datos de un estudio de cohortes. En las mujeres, un estado óptimo de vitamina C en plasma, en comparación con un estado bajo, se asoció con una mayor fuerza de prensión manual y mejores resultados de velocidad de marcha y de la prueba de levantarse de una silla, con tiempos más cortos. En los hombres, un estado óptimo se asoció con mejores resultados de velocidad de marcha y de la prueba de levantarse de una silla, con tiempos más cortos. En cuanto a la ingesta alimentaria, se encontraron determinadas asociaciones en las mujeres, pero no en los hombres. Los investigadores describen estos resultados como asociaciones y piden más estudios; estos hallazgos no deben transformarse en una promesa de efecto garantizado ni en otra declaración de propiedades saludables.
El estudio TEDDY tampoco ofrece formulaciones oficiales de declaraciones. Los resultados no fueron consistentes para los desenlaces examinados. El estudio comunicó, entre otras cosas, distintas asociaciones según el desenlace y la categoría de ingesta, y concluyó que la ingesta de vitamina C no se asociaba de forma consistente con la autoinmunidad de los islotes pancreáticos ni con el desarrollo de diabetes tipo 1. Se trata de resultados de investigación, no de afirmaciones generales sobre la alimentación ni de textos de declaraciones autorizadas.
Al describir declaraciones de propiedades saludables, es importante poder comprobar la formulación oficial y las condiciones de uso correspondientes. Los dos artículos disponibles tratan sobre resultados de investigación y no proporcionan esa información sobre las declaraciones. Por tanto, no pueden fundamentar qué formulación exacta de una declaración de la UE es aplicable, cuándo puede utilizarse una declaración ni qué condiciones lleva asociadas. Tampoco respaldan la ampliación de los hallazgos de investigación a afirmaciones más generales sobre la vitamina C. La información de estas fuentes se limita a los estudios y a sus propios resultados.
Así queda clara la diferencia: un estudio puede comunicar una asociación dentro de un grupo de investigación determinado, mientras que una declaración de propiedades saludables exige una formulación y unas condiciones específicas. Los autores de EPIC-Norfolk señalan la necesidad de realizar más estudios; el estudio TEDDY no comunica una asociación consistente para los desenlaces examinados. Por tanto, EPIC-Norfolk y TEDDY solo respaldan una descripción de sus propias investigaciones y resultados, no una declaración oficial ni una promesa más amplia.
Preguntas sobre la vitamina C en los alimentos
¿Qué dicen los estudios sobre la vitamina C en los alimentos?
Los estudios facilitados examinan asociaciones entre la ingesta de vitamina C y determinados resultados de investigación. No constituyen una guía alimentaria práctica: a partir de ellos no se puede determinar qué alimentos conviene elegir ni cuánta vitamina C se debería obtener diariamente a través de la alimentación. Los estudios tampoco contienen información del Voedingscentrum. El estudio EPIC-Norfolk examinó a adultos, así como su fuerza muscular y rendimiento físico; el estudio TEDDY examinó la ingesta de vitamina C y resultados relacionados con la autoinmunidad de los islotes pancreáticos y la diabetes tipo 1 en niños. Por tanto, los resultados no responden directamente a preguntas sobre la alimentación diaria.
¿Es siempre mejor obtener más vitamina C de los alimentos?
Estos estudios no permiten llegar a esa conclusión general. En el estudio EPIC-Norfolk, se compararon las ingestas alimentarias de adultos distribuidos en cinco grupos. En las mujeres, algunos grupos con una ingesta mayor que la del grupo de menor ingesta mostraron asociaciones con una mayor velocidad de marcha o un menor tiempo en la prueba de levantarse de una silla. En los hombres no se encontró ninguna asociación entre la vitamina C procedente de los alimentos y los resultados examinados. Los investigadores subrayan que se trata de un estudio transversal y que se necesitan estudios longitudinales y de intervención para respaldar mejor los hallazgos. Lee el estudio sobre la cohorte EPIC-Norfolk.
El estudio TEDDY tampoco establece una regla sencilla según la cual una mayor ingesta sea más beneficiosa. Los investigadores no encontraron una asociación consistente entre la ingesta de vitamina C y los resultados examinados. Esto no constituye una recomendación práctica de aumentar o reducir la ingesta; solo describe los resultados de este estudio. El estudio TEDDY hizo un seguimiento de niños y examinó la ingesta de vitamina C en relación con la autoinmunidad de los islotes pancreáticos y la progresión hacia la diabetes tipo 1.
¿Qué alimentos contienen vitamina C?
Los dos estudios facilitados no ofrecen una lista de alimentos que contienen vitamina C ni comparan productos específicos. Por tanto, estas fuentes no permiten indicar qué verduras, frutas u otros alimentos aportan vitamina C ni cuáles son la mejor elección. Estos estudios no proporcionan una base para elaborar una lista práctica de alimentos, raciones o recomendaciones alimentarias. El estudio EPIC-Norfolk y el estudio TEDDY se centran en las asociaciones entre la ingesta y los resultados examinados, no en una lista de alimentos.
¿Qué dice el Voedingscentrum sobre la vitamina C en los alimentos?
El material de referencia facilitado no contiene información del Voedingscentrum. Por tanto, los estudios no pueden utilizarse para presentar recomendaciones alimentarias o cantidades recomendadas en nombre de esa organización. El estudio EPIC-Norfolk describe una investigación sobre asociaciones en adultos, mientras que TEDDY examinó la ingesta y determinados resultados de investigación en niños. Ninguno de los dos es una guía alimentaria. Fuente: estudio EPIC-Norfolk; fuente: estudio TEDDY.
¿Se puede deducir una cantidad diaria a partir de estas investigaciones?
No. Los datos facilitados aquí no permiten formular una recomendación práctica sobre una cantidad diaria. En TEDDY, la ingesta media de vitamina C fue de 60,7 mg por cada 1.000 kcal, con una desviación estándar de 38,8 mg por cada 1.000 kcal. Se trata de una descripción de los participantes en el estudio, no de una cantidad recomendada. El estudio TEDDY comunica estas cifras en el marco de su análisis. El estudio EPIC-Norfolk comparó grupos de ingesta, pero la información facilitada tampoco ofrece una recomendación alimentaria diaria. Fuente: estudio EPIC-Norfolk.
- En resumen: las fuentes examinan la ingesta de vitamina C y resultados específicos, pero no ofrecen una guía alimentaria práctica, una lista de alimentos ricos en vitamina C ni información del Voedingscentrum. EPIC-Norfolk; TEDDY.
Preguntas frecuentes
¿Qué dicen los estudios sobre la vitamina C en los alimentos?
Examinaron relaciones entre la ingesta de vitamina C y resultados específicos. No son guías prácticas de alimentación ni ofrecen recomendaciones sobre alimentos o ingestas diarias.
¿Es siempre mejor consumir más vitamina C a través de los alimentos?
Los estudios no permiten llegar a esa conclusión general. Los hallazgos variaron según el grupo estudiado y el resultado, y no demuestran una relación de causa y efecto.
¿Qué alimentos contienen vitamina C?
Los estudios disponibles no ofrecen una lista de alimentos que contengan vitamina C ni comparan productos concretos.
¿Se puede deducir una cantidad diaria a partir de estos estudios?
No. Los estudios no establecen una recomendación diaria. La ingesta media comunicada en TEDDY describe a los participantes y no es una cantidad recomendada.
¿Qué investigó el estudio EPIC-Norfolk?
El estudio examinó las relaciones entre la ingesta y los niveles de vitamina C, por un lado, y la fuerza muscular y el rendimiento físico, por otro, en más de 5.000 adultos.
¿Qué concluyó el estudio TEDDY?
Los investigadores concluyeron que la ingesta de vitamina C no se relacionaba de manera consistente con los resultados examinados.
Fuentes
- Optimal Vitamin C Status is Associated with Better Physical Performance in Men and Women from the EPIC-Norfolk Cohort: A Cross-Sectional (enlace externo)
- Dietary vitamin C intake and the risk of islet autoimmunity and type 1 diabetes: The Environmental Determinants of Diabetes in the Young (enlace externo)
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